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lunes, 20 de agosto de 2018

14@. LA TIERRA “una historia interminable”. HITOS 5º y 6º: El Bombardeo Intenso Tardío [LHB] y las Inversiones de “Polaridad” terrestre

La verdadera naturaleza de las cosas, eso es algo que nunca sabremos de verdad, nunca
Albert Einstein [1879-1955]. Científico alemán nacionalizado estadounidense
5º HITO: Hace unos 3920 mill.años:
El “Bombardeo Intenso Tardío” [LHB]
Uno más de los fenómenos que han marcado la evolución de la Tierra fue el Bombardeo Intenso Tardío [LHB, siglas en inglés del Late Heavy Bombardment], también llamado como Cataclismo Lunar por los efectos que se produjeron en nuestro satélite.

En el entorno del período entre los 4.100 y los 3.800 mill.años, tanto la Tierra como la Luna y otros muchos cuerpos del Sistema Solar “interior”, los denominados como planetas interiores [Etiqueta 097], se vieron sometidos a los impactos constantes y violentos de grandes asteroides, siendo este período el causante de la mayor parte de los cráteres que hoy observamos en la Luna y en Mercurio. Recientes descubrimientos del Lunar Science Institute de la NASA han “aumentado” ese espacio de tiempo en el que se produjeron tales bombardeos, que inicialmente se había considerado como un período de unos 200 millones de años, pero que hoy se sabe que se pudo prolongar realmente mucho más tiempo, abarcando hasta los 1.800~2.000 millones de años.

La constatación y verificación inicial de que se había producido realmente el Bombardeo Intenso Tardío, tiene su origen en las misiones Apolo de los años 70. Serían las muestras de rocas lunares traídas en las misiones Apolo [326 kgs. de rocas] las que confirmaron este hecho. Las muestras fueron analizadas mediante la datación radiométrica[1], es decir midiendo en ellas la concentración de los isótopos[2] inestables a través del uranio-238, cuya media de semidesintegración es de unos 4.470 mill.años, y con el uranio-235 cuya vida media es de unos 700 mill.años, lo que los convierte en muy útiles para la estimación de la edad de la Tierra y de los materiales y rocas primigenias que la formaron. Estas muestras de las misiones Apolo también servirían para desentrañar el misterio sobre el origen de la Tierra, el impacto de Theia y la formación de la Luna, como hemos visto.

Esta lluvia de asteroides y meteoritos, inicialmente "apocalítica" y posteriormente más espaciada en el tiempo hasta casi los 2.000 mill.años, sometió a la superficie terrestre y lunar a un intensísimo bombardeo que la cubrió de cráteres, reactivó la actividad volcánica terrestre por el efecto de estos impactos, y generó de nuevo una inmensa cantidad de energía térmica en el planeta, elevando nuevamente las temperaturas existentes en la superficie terrestre.

En el caso de la Tierra, es difícil establecer los efectos que tales impactos produjeron sobre la superficie terrestre dada la formación inicial de su corteza y sus transformaciones posteriores; la superficie que en esos momentos los océanos cubrían casi del 90% del planeta; las escasas evidencias que han llegado a nuestros días, y en suma la gran orogénesis[3] que ha sufrido la corteza terrestre a lo largo de los miles de millones de años posteriores tras la conformación de los Supercontinentes.
Para intentar establecer dichos efectos en la Tierra, se han extrapolado los efectos producidos sobre nuestro satélite en el mismo período, y se ha llegado a la conclusión de que el LHB pudo causar decenas de cráteres de más de 1000 kms. de diámetro, varios pudieron alcanzar más de 5000 kms., y unas decenas de miles de menor tamaño con más de 20 kms. de diámetro.
El LHB se produjo al mismo tiempo en nuestro satélite la Luna quedando hasta el día de hoy sus impactos, que por carecer de atmósfera no han sufrido casi erosión, es decir, no tiene clima y no tiene viento. Tampoco tiene una actividad tectónica de placas[4], es decir su corteza no se desplaza ni se transforma, y aunque tuvo inicialmente actividad volcánica, en la actualidad carece de un vulcanismo activo hace miles de millones de años. Todo ello ha permitido que los miles de impactos sobre su superficie hayan permanecido hasta el día de hoy, pudiendo por ejemplo observar en su hemisferio sur el espectacular cráter Tycho de un diámetro de 85 kms. pero con una profundidad media de 4,8 kms..
La sonda LRO [Lunar Reconnaissance Orbiter] con mediciones laser de una alta resolución y una precisión vertical que alcanza los 10 cms., ha generado en 2010 una mapa topográfico con 5.185 cráteres lunares de diámetros igual o superiores a los 20 metros.

Recientemente en una publicación de la revista Nature, se ha verificado la evidencia de estos impactos [LHB] sobre la Tierra a partir del análisis de finas capas de roca que contienen los restos casi esféricos o esferulas o esferulitos de impacto[5] de granos de arena del tamaño de gotas. Estas gotas fundidas fueron expulsadas al espacio tras los impactos y endurecidas cayeron a la Tierra, dando lugar a estas capas de sedimentos finos detectadas en la superficie terrestre.
William F. Bottke, es el investigador principal del Instituto de Investigación del Sudoeste [Southwest Research Institute o el SwRI] en Colorado, ha analizado la “huella digital” dejada por estos megaimpactos, y ha manifestado: ”estas capas hablan de un período intenso de bombardeo de la Tierra, cuyo origen en el tiempo ha sido un misterio”.
Bottke concluye su trabajo afirmando que ese gigantesco bombardeo duró más de lo que se pensó en un principio, conclusión obtenida del analisis de las esferulas[5] procedentes de estos impactos. Al menos se han localizado siete capas de estos restos de rocas volatilizadas que se formaron entre los 3230 y los 3470 mill.años; otras cuatro capas se han datado entre los 2490 y los 2630 mill.años y otras más entre los 1700 y los 2100 mill.años. Esto establece la existencia de que el LHB se pudo dilatar durante más de 1700 mil.años.

1.  DATACIÓN RADIOMÉTRICA: es el procedimiento técnico empleado para determinar la edad absoluta de rocas, minerales y restos orgánicos. Existen varios métodos, el más conocido es por la datación por el carbono radiactivo, que se basa en la desintegración del isótopo carbono 14. El caso más simple es en el que un isótopo “padre” se desintegra en un isótopo “hijo” estable, y aplicando una expresión matemática que relaciona los períodos de desintegración y el tiempo geológico, se sabe la “edad” de la muestra. Las muestra recientes se pueden datar por el carbono-14, cuya vida media es de 5.700 años, mientras que en el caso de rocas se pueden utilizar otros dos isótopos: el uranio-235 con una vida media de 700 mill.años o el uranio-238 cuya vida media es de 4.500 mill.años. La datación Radiométrica se viene utilizando desde 1905, tras ser inventada por Ernest Rutherford.
2.  ISÓTOPOS: se denomina así a los átomos de un mismo elemento, cuyos núcleo tiene una cantidad diferente de neutrones, difiriendo por lo tanto en su número másico. Todos los isótopos tienen pues el mismo número atómico, pero difieren en el número másico. Si esta relación entre el número de protones y de neutrones no es la misma, el elemento no tiene estabilidad nuclear y por lo tanto el isótopo es radiactivo.
3.  OROGÉNESIS: Es el proceso de formación de las montañas y cordilleras, y los plegamientos o deformaciones que se producen en la corteza terrestre. Es el proceso geológico por el cual la corteza terrestre por el efecto de un empuje, se acorta y se pliega en un área. Las orogenias están acompañadas por la formación de cabalgamientos y/o plegamientos. Un ejemplo lo tenemos en la formación de la cordillera de los Alpes que procede del continente africano y que se debió a la convergencia de las placas continentales africana con la europea, originando enormes plegamientos en primer lugar en el sentido norte y oeste, y más tarde en sentido sur y este.
4.  TECTÓNICA DE PLACAS: es la teoría geológica que explica la forma en que se estructura la Litosfera en placas que se deslizan sobre el manto terrestre fluido, así como sus interacciones. Explica también la orogénesis o formación de las cadenas montañosas, el estudio de los terremotos y de los volcanes que se sitúan y concentran en zonas tectónicas del planeta.
5.  ESFERULAS o ESFERULITOS DE IMPACTO: cuando una gran objeto extraterrestre choca con la Tierra a velocidad cósmica, funde y vaporiza los materiales silicatados de la superficie, que se pueden condensar en partículas “altamente esferoidales”, del espesor de una grano de arena, depositándose en el entorno del punto de impacto. Estas esférulas están completamente formadas por material vítreo, o por una combinación de material vítreo y cristales recrecidos en el aire. Cuando estas microesferulas se encuentran formadas por materiales metálicos como el hierro o hierro-níquel se denominan micrometeroritos y suelen estar combinadas con las esferulas formadas con materiales silicatados, estando sus dimensiones en el rango de decenas de micras hasta alcanzar el milímetro.
Imagen de la cara oculta de la Luna. Sonda LRO
La Teoría del Planeta V
Los astrónomos de la NASA John Chambers y Jack Lissauer en la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria celebrada en 2002, elevaron una hipótesis sustentada sobre la base de simulaciones numéricas y modelos matemáticos que encajan muy bien con los datos que se tienen, pero que no son una prueba concluyente sobre la existencia del LHB, ni una explicación sobre el Planeta V.

Han planteado Chambers y Lissauer la posible existencia de un planeta rocoso al que denominaron Planeta V, que hace unos 4000 mill.años ocuparía una órbita inestable alrededor del Sol y podría haber estado situado entre Marte y el cinturón de Asteroides.
Chambers manifestó que “este planeta extra se formó en una órbita de baja excentricidad, la cual fue de larga duración, pero inestable” en su órbita.

Según Chambers, hace unos 3900 mil.años el Planeta V pudo resultar perturbado en su órbita por las interacciones gravitacionales con los otros planetas interiores del Sisema Solar. A consecuencia de ello pudo pasar a tener una órbita excéntrica que cruzaba el cinturón de Asteroides[6] interior [entonces con una cantidad mucho mayor de asteroides y otros materiales de dimensiones muy variables], provocando en su “pasaje” cercano a ellos, que una gran parte de estos asteroides y meteoritos fueran lanzados a órbitas que se cruzaban con Marte y que otros fueran desplazados de su órbita cayendo hacia la región del Sistema Solar interior [Etiqueta 097], en direcciones hacia los planetas como Marte, Venus, la Tierra y la Luna, y también Mercurio.
Chambers establece también que la desaparición del Planeta V pudo ser debida tras su desestabilización a su captura por el Sol, en donde se habría fundido.                  

Existen también otras "hipótesis" como la de los planetas gaseosos, o la de la resonancia orbital, que intentan justificar este bombardeo intenso y masivo en un espacio de tiempo determinado, no justificable dentro del orden constitutivo general del Sistema Solar.
Considero que la exposición de estas hipótesis nos adentraría en explicaciones que se salen del objeto de estas páginas, pero no obstante las cito para un lector curioso.

Lo que es incuestionable es que el Bombardeo Intenso Tardío es un HITO más que tuvo que establecer un antes y un después en la historia geológica de la Tierra, de nuestro satélite la Luna, y del resto de planetas que forman el Sistema Solar “interior”: Mercurio, Venus y Marte.

6. CINTURÓN DE ASTEROIDES: zona del Sistema Solar que se ubica entre Marte y Júpiter en la que se encuentra gran cantidad de asteroides. Actualmente se conocen más de 40.000 con un diámetro de más de 800 metros. El mayor de los conocidos es Ceres con 950 kms. de diámetro. En su conjunto forman un anillo alrededor del Sol.
El Bombardeo Inteso Tardío (EHB)
6º HITO: Desde hace unos 3500 mill.años
Las inversiones de la “Polaridad” terrestre:
De 1 a 5 veces cada millón de años
Una inversión geomágnética[7] o de la polaridad terrestre es el resultado del cambio de orientación del campo magnético terrestre, que se cree que se produce tras una “rápida reducción” de la fuerza existente en el campo magnético generando un cambio en la polaridad terrestre, en donde el Polo Norte y el Sur modifican sus campos generándose un cambio en el flujo magnético.

Se sabe que estas inversiones geomagnéticas[7] han ocurrido con una frecuencia que se ha estimado de 1 a 5 veces cada millón de años, lo que a lo largo de los últimos 3.500 mill.años, que es cuando se estima que tuvo su inicio el campo magnético terrestre, establecería en varios miles los cambios de polaridad que se han podido producir en la Tierra.
No obstante se ha podido verificar por mediciones paleomagnéticas[8] que la duración entre dichos cambios ha sido “altamente variable”, pudiendo “distanciarse” esos fenómenos entre sí, de los 50.000 años a centenas de miles o millones de años, como se sabe que se produjo en el espaciamiento del fenómeno sucedido entre el Cretácico largo normal ubicado entre el período Aptiano [~125,0 mill.años] y el Santoniano [86,3±0,5 mill.años].
A nivel científico se sabe que la "última" inversión de polaridad se produjo hace aproximadamente 780.000 años, con la denominada inversión magnética Brunhes-Matuyama, de la que hablaremos más adelante.

Pero ANTES QUE NADA es necesario establecer para el lector las distinción existente entre la “reversión geomagnética” y el “cambio de polar”.
            La reversión geomagnética es el cambio de la polaridad terrestre, es decir, cuando el polo magnético norte cambia de signo y se desplaza al polo sur, y viceversa. Tras este proceso nuestras brújulas señalarían justamente lo contrario a lo que estamos acostumbrados: la Antártida se convertiría en el polo norte y el Ártico en el polo sur.

            El cambio polar es un fenómeno diferente, que no tiene nada que ver con la reversión geomagnética, y que se ha producido muy pocas veces desde la formación del Sistema Solar. Se conocen un par de ejemplos de planetas en el Sistema Solar que han sufrido un cambio polar catastrófico:
» Venus, del que se sabe que gira en dirección opuesta a todos los demás planetas como consecuencia de un evento catastrófico, seguramente una colisión planetaria.
» Urano, el tercer planeta de mayor tamaño del Sistema Solar y el cuarto más masivo. Tiene su eje de rotación muy inclinado [97,77º] casi hasta coincidir con su plano de revolución alrededor del Sol, seguramente por un impacto o por los efecos gravitatorios causados por Júpiter y Saturno. Por lo tanto sus polos norte y sur se encuentran en donde en la mayoria de los planetas tienen el ecuador.
¿Cuál es el origen de la inversión geomagnética[1]?
En la Etiqueta 104 les expuse al hablar de la magnetosfera, las últimas investigaciones sobre el campo magnético terrestre o magnetosfera.
Cuando nuestro planeta gira, el hierro fundido de su núcleo externo circula libremente, obligando a los electrones libres a circular con él. La diferencia de las temperaturas entre la parte superior del núcleo externo [de unos 3.500ºC] y la zona superior del núcleo interno [de unos 6.000ºC], genera unas corrientes ascendentes y descendentes de metal líquido en el núcleo interno, asociadas a corrientes eléctricas que inducen un campo magnético. Este movimiento "convectivo[9]" de partículas cargadas, generador del campo magnético  sitúa sus polos en las regiones norte y sur, fenómeno al que es el denomina como efecto Dinamo, que es el que permite que el campo magnético generado [al igual que lo hace un imán] envuelva todo el planeta. Pero poco más sabemos.
La comunidad científica también se encuentra dividida a la hora de explicar la “causa” de las inversiones que se producen en este campo magnético. Se cree que es un aspecto “inherente” de la hipótesis de la dinamo[10], y del cómo se generan los campos magnéticos terrestres como deducción de los cáoticos movimientos del metal líquido en el Núcleo interno del planeta.

Se han realizado simulaciones por ordenador, observándose a partir de ellas, inestabilidades en las cuales el campo magnético se ha invertido de manera espontánea. Este argumento viene respaldado/sugerido por las observaciones y estudios que se han realizado sobre el campo magnético solar, el cual experimenta inversiones espontáneas en períodos entre 7 a 15 años, con una duración media entre los ciclos solares de 11 años [cuyo ciclo 1º a nivel científico se ha establecido en 1755], encontrándonos en la actualidad en el Ciclo Solar 24, que comenzó el 8 de enero de 2008 y terminará en 2019.
Sin embargo hay diferencias entre el Sol y la Tierra.
En el Sol la intensidad magnética solar se “incrementa” antes de producirse una inversión, mientras que contrariamente en el caso de la Tierra se cree que la inversiones parecen suceder durante una “reducción” en la fuerza del campo magnético. De hecho se viene observando que en los últimos decenios se está produciendo una disminución magnética en la Tierra, de la que tenemos un ejemplo con la denominada Anomalía del Atlántico Sur [AAS] que citamos en la Etiqueta 104, y al que se considera un producto del desplome del campo magnético que se está produciendo.

Existen opiniones como la encabezada por Richard A. Muller que establece que las inversiones geomagnéticas[7] no son procesos espontáneos sino consecuencia de acciones o eventos externos de muy diversa “índole”, los cuales interrumpen el flujo dentro del Núcleo de la Tierra, que conduce a una interrupción a gran escala de la dinamo terrestre desactivando el campo magnético, y proponen que cuando el campo magnético se recupera, se rehace, elige de manera espontánea una u otra polaridad, pudiendo producirse una inversión sobre la anterior. Tales reversiones de los polos magnéticos no han sido todavía comprendidas, pero parece que hay una opinión mayoritaria que la “fundamenta” la dinámica interna del planeta.

El geofísico Dan Lathrop expuso en un artículo los experimentos realizados en laboratorio, donde ha creado su modelo de Tierra construyendo una esfera de 26 toneladas, con un movimiento y núcleo análogo al de la Tierra pero ejecutado con sodio, pudiendo en su experimento observar el campo magnético generado. De este inmenso experimento de laboratorio, Dan Lathrop ha obtenido como conclusión que la “reversión” que se produce en el campo magnético es debida al “azar” y al “caos”, conclusión no admitida por la comunidad científica, si bien la ciencia oficial la admite como una verdad incuestionable.

La revista Sciencie en un artículo de septiembre de 2008 publica una nueva investigación sobre el campo magnético en donde se establece, que el campo magnético terrestre no es tan simple como se creía y se viene acelerando su debilitamiento desde 1840. Se establece además, que aparte del campo magnético exisente entre los polos norte y sur, existe un campo mágnético “más debil” posiblemente generado por el núcleo exterior, que se extiende alrededor de la superficie del planeta. Esta investigación compartida por Brad Singer, geo-cronólogo de la Universidad de Wisconsin sugiere, que este campo magnético “más debil” es crítico para una posible reversión geomagnética. Es decir, se considera que si el campo bipolar magnético norte-sur de la Tierra redujera su fuerza hasta ser similar a la existente en este campo “más debil” distribuido por la superficie del planeta, una inversión geomagnética se hace bastante posible.

Albert Einstein consideró al “origen” del campo magnético de la Tierra como uno de los cinco problemas no resueltos más importantes de la física”

7. INVERSIÓN GEOMAGNÉTICA: o de la “polaridad” terrestre, es el resultado del cambio de orientación o polaridad del campo magnético terrestre, en forma tal que las posiciones del polo norte y del sur se intercambian. La de Bernard Brunhes y Motonori Matuyama fue un evento que se produjo hace 780.000 años cuando se tiene constancia que el campo magnético terrestre hizo su última inversión de polaridad. Las reversiones magnéticas parecen haber ocurrido con una frecuencia de 1 a 5 veces cada millón de años, lo cual dada la edad del planeta [4.470 mill.años], hace que sea un hecho relativamente común. Sus consecuencias se desconocen, ofreciendo los científicos un amplio abanico de resultados. Entre otras cosas ha servido dentro del paleomagnetismo, para datar las muestras de los sedimentos oceánicos y el vulcanismo eruptivo de la Tierra.
8. PALEOMAGNETISMO: disciplina enmarcada dentro del Geomagnetismo, es la que se encarga del estudio del campo magnético de la Tierra [o por extensión la de cualquier cuerpo planetario]. Se puede estudiar el pasado de un campo magnético como consecuencia de que, al contrario de otros campos como el gravitatorio, el campo magnético queda grabado en las rocas en su formación, a través de procesos fisico-químicos. Cuando un material se encuentra sometido a altas temperaturas por encima del “punto de Curie”, los minerales ferromagnéticos contenidos en el material, “cambian su estado magnético” pasando a ser supermagnéticos. Entre los posibles mecanismos de adquisición de remannecia magnética, la más caracteristica es la “remanencia térmica o termorremanencia” [TRM: Termal Remanent Magnetisation].
9. CONVECCIÓN [CONVECTIVO/A]: es una de las tres formas de “transferencia del calor”. Se caracteriza porque se produce siempre por un medio “fluido” [líquido, gas o plasma], que transporta el calor entre zonas con diferente temperatura. La convección se produce únicamente a través/ por medio de materiales, la evaporación del agua o fluidos. La convección es en sí mismo: “el transporte de calor por medio del movimientos del fluido”. Esta transferencia implica el transporte de calor en “un volumen” y la mezcla de elementos macroscópicos de porciones calientes y frías de un gas o líquido.
10. HIPÓTESIS DE LA DÍNAMO: es la teoría científica que intenta explicar el mecanismo por el que un cuerpo celeste, como por ejemplo la Tierra, genera un campo magnético a su alrededor. En el caso de la Tierra se cree que su campo magnético está causado por el movimiento de “convección” que se produce en su masa de hierro y níquel fundidos del interior del Núcleo, que se une al efecto Coriolis que aparece por la rotación terrestre. Cuando un cuerpo fluido conductor se desplaza por un campo magnético, aparecen corrientes eléctricas inducidas que generan “otro campo magnético”. Este campo inducido unido al campo preexistente es el mismo efecto que se produce en una dinamo: el campo total se sostiene a sí mismo.

¿Cuáles puede ser los efectos de una inversión del campo magnético[7]?
Aunque no existen evidencias científicas de que una próxima inversión geomagnética pueda provocar catástrofes naturales o que pudiera afectar a la supervivencia de la humanidad, es cierto que se producirían grandes cambios en la vida tal y como la conocemos, dada la “gran dependencia” tecnológica que tenemos por determinadas infraestructuras como las eléctricas y las de los sistemas de comunicación, cambios muy superiores a los efectos producidos por la tormenta solar de 1859.

Simple y llanamente por lo pronto, la inversión magnética de los polos provocaría que el norte y el sur magnéticos se invertirían, lo cual en la vida natural del planeta modificaría la “orientación” innata existente en todos los animales. Ellos no serían los únicos “desorientados”, ya que la civilización actual totalmente dependiente de toda una red de satélites en sus comunicaciones y posicionamiento [GPS], se quedaría “oscurecida” por el vacío que se produjera. Pensemos como ejemplos en la situación de los aviones que se encontrasen en vuelo o en la posible “caida” de toda la red informática.
En la Tierra es probable que también se produjeran cambios geológicamente rápidos, cuyo alcance y fenómenos naturales se desconocen como la existencia de grandes inundaciones; cambios climaticos bruscos como aluviones, huracanes, olas de calor, etc., y posibles eventos tectónicos y vulcanológicos.

Habría que “pedir” que durante ese vacio temporal del campo magnético, que como sabemos nos protege de los eventos que puedan llegar desde el espacio como los pulsos  electromagnéticos [PEM][11] y las  fulguraciones o tormentas solares[12], tales eventos no se produjeran “coincidentemente” agravando la situación.
Pero es lógico pensar que tras un espacio de tiempo e incalculables pérdidas económicas y de toda “índole” a nivel global [como siempre las poblaciones más debiles se verian más afectadas que las más fuertes], creo que la civilización humana no desaparecería y recuperaría lentamente su ritmo.
 
¿Cuál es el futuro del campo magnético?
Se ha verificado una disminución del campo magnético en los últimos 150 años entre el 10 y el 15%, habiéndose acelerado esta disminución en los últimos años de manera continua alcanzando un máximo del 35% por encima del valor más reciente. Aunque también se ha verificado en los registros de los campos magnéticos del pasado, que esta tasa de disminución se encuentra dentro de una variación normal.

Se desconoce si el decaimiento del campo continuará, al no haber sido hasta el día de hoy observada por la ciencia ninguna inversión geomagnética y desconocer cuáles son las causas que la producen. También se desconocen los efectos en el planeta de tal inversión, que en el menor de los casos se sabe que durante el período de inversión, expondría a la superficie del planeta de un sustancial aumento de la radiación cósmica y solar.

De las mediciones realizadas en los últimos años se sabe que el polo magnético terrestre se está desplazando desde Canadá a Siberia a un promedio de 10 kms./año hasta comienzos del siglo XX, llegando hasta los 40 kms./año desde el 2003. 
En la imagen se establece una previsión hasta el 2020, aunque realmente también se desconoce si esta progresión se reducirá o por el contrario se irá acelerando.  

11. PULSO ELECTROMAGNÉTICO [PEM]: tienen su origen en una emisión de energía electromagnética de alta intensidad en un breve período, o bien en la radiación electromagnética producida en una gran explosión nuclear o de un campo magnético que fluctúa. En el caso de una explosión nuclear o del impacto de un asteroide, la mayor parte de la energía del pulso electromagnético se distribuye en la banda entre los 3 y los 30 Hz.
12. FULGURACIÓN SOLAR: es una liberación súbita e intensa de radiación electromagnética en la Cromosfera del Sol con una energía equivalente a las que producen las bombas de hidrógeno de hasta  6 x 1025 julios, la cual produce una aceleración de las partículas cercanas a la velocidad de la luz, que vienen seguidas de eyecciones de la masa coronal. Esas radiaciones electromagnéticas se producen en la amplitud de todas las longitudes de onda del espectro electromagnético, desde las largas ondas de radio a las cortas de los rayos gamma. La primera fulguración observada ha sido la de 1859 por Richard Carrington, aunque posteriormente se han observado en otras estrellas del universo. La actividad solar varía en ciclos de 11 años o ciclo solar.                            



La reversión de Brunhes-Matuyama:
La última inversión magnética[7]
La reversión magnética de Brunhes-Matuyama fue la última inversión del campo magnético terrestre que se ha producido, que duró varios milenios y aproximadamente se ha situado hace 780.000 años. Esta inversión se denomina así en honor a los físicos Bernard Brunhes y Motonori Matuyama.

Sería en 1905 cuando el geofísico francés Bernard Brunhes [1867~1910], en base a sus pioneros estudios sobre el paleomagnetismo[8], encuentra ciertas rocas de un flujo de lava en el departamento de Cantal [región de la Auvernia-Ródano-Alpes] que se encontraban magnetizadas en sentido “opuesto” al actual campo magnético. A través de sus investigaciones, verifica que el Polo Norte magnético de estas rocas se encontraba cerca del actual Polo Sur geográfico, de lo que se podía deducir que en algún momento de la historia, el campo magnético terrestre se debía necesariamente de haber invertido. Tendrían que transcurrir más de 50 años, antes de que tal afirmación fuera aceptada científicamente y reconocida su investigación.

La inversión de hace 780.000 años duró varios milenios, habiéndose podido verificar que su "duración" no fue igual en todos los puntos del planeta, que dependió de la latitud geomagnética y de los efectos locales, variando entre los 1.200 a los 10.000 años de duración. Los estudios de este evento han sido útiles a la hora de datar sedimentos oceánicos y muestras del vulcanismo.

Los cambios de la polaridad terrestre los considero como HITOS modificativos de la Tierra al ser unos fenómenos cíclicos y al desconocerse científicamente el alcance que han podido producir estos eventos en el planeta.
Tales cambios, por lo citado, en nuestra civilización actual serán un fenómeno traumático que afectará de forma muy importante a nuestro desarrollo, a la biocenosis[13] del planeta y seguramente también a nuestro medio biótico[14].

13. BIOCENOSIS: Llamada también la comunidad biótica, es el conjunto de los organismos vivos y sus especies, y el espacio ambiental que genera su supervivencia.
14. BIÓTICAS [Entidades]: son los organismos que tiene “vida”. Pueden referirse tanto a los de la fauna como a los de la flora, y a sus posibles interacciones. Son organismos con características fisiológicas específicas, les permiten su supervivencia y reproducción dentro de un ambiente específico. Los factores bióticos se clasifican en: 1-“Productores” o autótrofos: son organismos capaces de fabricar o sintetizar sus propios alimentos a partir de sustancias inorgánicas como el dióxido de carbono, agua y sales minerales. Su ejemplo son las “plantas”. 2- “Consumidores” o heterótrofos: son organismos incapaces de producir alimentos, por lo que se dedican a digerir los sintetizado. Un ejemplo son los “animales” y 3- “Descomponedores”  o organismos que se alimentan de materia orgánica descompuesta. Entre ellos tenemos muchos ejemplos con las levaduras, hongos, bacterias y los organismos celulares y pluricelulares

Seguirá en la 15@ PARTE, Etiqueta 110


Variaciones posicionales del Polo Norte magnético

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