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domingo, 30 de agosto de 2015

2017: Centenario del mayor GENICIDIO del Mundo. Viejos MARXISMOS & Nuevos COMUNISMOS [3ª parte:1906 a 1916]: De la 1ª GUERRA MUNDIAL a las REVOLUCIONES de 1917



VIEJOS MARXISMOS & NUEVOS COMUNISMOS
[3ª parte:1906 a 1916]:  DE LA Iª GUERRA MUNDIAL HASTA LAS REVOLUCIONES DE 1917
« La revolución no se hace, sino que se organiza »
« La organización está bien, pero el control es mejor »

Vladímir Ilich Uliánov «Lenin » [1870~1924].Abogado, político, revolucionario y comunista ruso.
Líder de los Bolcheviques del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia [POSDR]
 y principal dirigente de la Revolución de Octubre de 1917 



EL «MANIFIESTO» DEL ZAR Y LA NUEVA CONSTITUCIÓN RUSA
1906: La Constitución Rusa y la Duma Imperial
Los levantamientos del campesinado se seguirían sucediendo durante 1906 y en los años posteriores. El divorcio entre el zar y su pueblo no tendría punto de retorno, y no servirían para nada ni las llamadas a la serenidad del propio zar, ni la promulgación de la Constitución Rusa el 23 de abril de 1906, ni tampoco la creación de la Asamblea Legislativa o DUMA a partir del mes de julio, con la representación de muy diversos partidos y sectores sociales entre los que se encontraban tanto mencheviques como bolcheviques. La opinión del pueblo se encontraba en un punto de no retorno, se había radicalizado frente a los asesinatos, la opresión interior y la situación económica del país.

El pueblo se había radicalizado frente al poder del zar por los asesinatos, la miseria en gran parte de la población, la sistemática opresión interior y la situación económica del país. La confrontación con el Imperio y al gobierno del zar era el único punto en que estaban de acuerdo todos los sectores sociales, pero sin soluciones unificadas a estos momentos convulsos, y los propios intereses partidarios enfrentaría entre sí a los sectores sociales.
Rusia iba a pasos acelerados hacia una Guerra Civil, como desgraciadamente sucedería en 1918.

Pero a comienzos de 1906 tanto el zar, como el resto del poder de los nobles y la sociedad burguesa que lo rodeaba, no supieron ver la trascendencia de los momentos por los que estaba pasando el pueblo. El Manifiesto de 30 de octubre de 1905 generó grandes expectativas y aunque el zar en dicho texto se comprometía a introducir unas libertades civiles básicas y proporcionar una participación más amplia a través de la Duma Estatal con amplios poderes legislativos y de control, su aferramiento al poder absoluto no se tradujo en realidades en el texto dado a la Constitución.

Nicolás II, casi sacrosanto para el pueblo, seguía dispuesto a mantener su poder autocrático. El 27 de abril de 1906 en el Palacio de Invierno, dio su discurso inaugural y la apertura a una presunta monarquía constitucional en una reunión conjunta de las dos cámaras, la de la Duma Imperial o Duma Estatal que compondría la asamblea legislativa (Cámara Baja) y la del Consejo de Estado del Imperio o Cámara Alta. Pero la Duma no dejaría de ser nunca más que un simple órgano consultivo.
En el texto de la Constitución se fijaba entre otras cosas, que los ministros serían nombrados sólo por el zar y que no tendrían que responder ante la DUMA, con lo que se anulaba de facto el poder de representación del pueblo existente en las democracias, y contrariamente  se determinaba que la Duma sí podía ser disuelta por el zar, quien podría convocar nuevas elecciones de sus miembros. En la práctica no se podía aprobar ninguna ley sin la aprobación de Nicolás II, y en este ámbito de rigidez y vigilancia se encontraba sobre todo la libertad de expresión, que estaba severamente regulada.

El período 1906 a 1917 regido por las cuatro DUMAS, se caracterizó por los enfrentamientos entre los diferentes grupos políticos a la búsqueda de un mayor poder. Las tensiones y enfrentamientos de la DUMA con los ministros del gobierno y la fuerte insurrección civil y armada en las calles, se tradujo en múltiples asesinatos y en una dura represión.
En estos convulsos momentos sociales incidió de manera especial el comienzo de la Primera Guerra Mundial [28-julio-1914 a 11-noviembre-1918], con sectores sociales que estaban disconformes con la entrada del país en la guerra, tiempos difíciles que una vez más puso a prueba la unidad del pueblo ruso.



La Primera Duma [1906] denominada como «la Duma del enfado general» y compuesta mayoritariamente por liberales y laboristas escindidos de los social-revolucionarios, tuvo poca duración por sus enfrentamientos y tensiones con los ministros de Nicolas II, siendo disuelta a las diez semanas de su constitución.

La Segunda Duma [1907] iniciada en febrero, tendría un final similar. Dominada  por los nobles terratenientes y los hombres de negocio, tras una modificación de la ley electoral del primer ministro del zar Piotr Stolypin, exigiendo a la Duma la expulsión de más de 55 diputados, acusando a los socialdemócratas de preparar una insurrección armada. Ante la negativa de la Duma a adoptar estas medidas, fue disuelta por el zar, lo que se denominó como el Golpe de junio de 1907.
La Ley Electoral cambiada otorgaba un mayor poder representativo en la Duma a terratenientes y propietarios, disminuyendo la participación de los trabajadores, campesinos y otras minorías.
En las dos primeras Dumas el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia [el POSDR Marxista] estuvo sólo representado muy minoritariamente por el partido Menchevique.

La Tercera Duma [1907~1912] nacida a la disolución de la Segunda y conocida por el sobrenombre de «la Duma de los nobles y los lacayos», estaría dominada por la alta burguesía, los terratenientes y los grades capitalistas, denominados como el «Partido Octubrista», partido político de centro que sería apoyado por la derecha. Generó un período de una cierta estabilidad que duró cinco años, no obstante el asesinato de Piotr Stolypin y las políticas cada vez más reaccionarias del zar, forzaría su disolución en 1912.
En esta tercera Duma despareció la representación Menchevique y aparecieron con la mínima representación de 19 diputados, los Bolcheviques marxistas del POSDR.

La Cuarta Duma [1912~1917] su desarrollo legislativo tuvo dos fases: la primera fase terminó en agosto de 1914, al considerar la propia Duma su propia disolución como consecuencia de la declaración de la Iª Guerra Mundial. La segunda fase se desarrolla cuando Nicolás II reconstituye de nuevo la Duma en agosto de 1915.
En ambas fases su influencia política fue prácticamente nula, aunque como veremos en su segunda fase la formación del «Bloque progresista» formado por más de la mitad de los representantes de la cámara, se convirtió en un foco de resistencia a las políticas del zar, influyendo en el posterior desarrollo de la Revolución de febrero de 1917.


1914: La Declaración de la Iª Guerra Mundial
El 1 de agosto Alemania declara la guerra a Rusia, viniendo este hecho a elevar el nivel de contestación e insurrección de la sociedad rusa. Rusia era una bomba social a punto de explotar y aunque esta situación no sucedió hasta primeros de 1917, debido a los diferentes frentes a los que se enfrentaba, terminó por explotar.
El panorama no podía ser más oscuro, con un ejército formado fundamentalmente por campesinos que no estaban preparados, que se encontraba mal armado y equipado y mandado por cuadros y mandos mediocres.

En esos años revolucionarios numerosas figuras políticas afloraron al panorama ruso. Entre ellas estuvo Alexander Kérenski radical liberal próximo a la izquierda y destacado dirigente de los Trudovikí o “trabajadores” que formaron el Partido Laborista de Rusia. Este partido socialista agrario de carácter moderado se formó a comienzos del siglo XX al escindirse del Partido de los Socialistas Revolucionarios en la Primera Duma, llegando a conseguir más de 100 escaños y llegando posteriormente el propio Kérenski, a ser Primer Ministro del Gobierno Provisional formado desde el 21 de julio al 8 de noviembre de 1917.
Kérenski fue un denodado defensor hasta su muerte en Nueva York en 1970, de los ideales “democráticos” en Rusia. Se negó junto a los diputados socialdemócratas a votar a favor de los créditos de guerra, llamando a la defensa del territorio ruso movido por su patriotismo. En la conferencia de Zimmerwald (Suiza) el 8 de septiembre de 1915, donde se reunió toda la izquierda socialista europea que se oponía a la Iª Guerra Mundial, la postura de Kérenski sería respaldada entre otros por el Partido Social-Revolucionario de Petrogrado. Asistieron a dicha conferencia 38 delegados de once países entre los que se encontraban 12 delegados rusos, y figuras tan representativas del socialismo como: Trotski, Pável Axelrod, Mark Natansón, Lenin, Kérenski, Victor Chernov y Christian Rakovsky.
Lenin en esta conferencia tendría una posición minoritaria, siendo rechazada su propuesta debido al carácter pacifista de la izquierda europea en esos momentos. La conferencia de Zimmerwald se convertiría en uno de los orígenes de la Revolución rusa y de la formación de la Tercera Internacional.

El 17 de agosto de 1914 son movilizados 8 millones de hombres malnutridos y mal avituallados, en la ofensiva contra los alemanes de Prusia oriental. Las dos batallas celebradas fueron un absoluto desastre para Rusia. En la batalla de Tannenberg que se produjo entre el 26 y el 30 de agosto, el Iº y IIº Ejército Ruso con más de 410.000 hombres se enfrentó al VIII Ejercito Alemán compuesto por 165.000 hombres, y los rusos tuvieron más de 170.000 bajas frente a los tan solo 12.000 muertos del ejército alemán.
Del 6 al 15 de septiembre ambos ejércitos se enfrentaron de nuevo en la batalla de los Lagos Maltusianos y la nueva derrota rusa les obligó a replegarse. El baño de sangre y las derrotas sufridas tendrían un fuerte impacto en el pueblo ruso y serían una de las causas principales de la Revolución de Febrero de 1917.
Los partes del ejército ruso que llegaron a sumar las cifras dramáticas de 1.700.000 muertos y 5.950.000 heridos, minaron la poca moral de las tropas rusas e hicieron estallar disturbios en las ciudades. La hambruna se propagó por toda Rusia, escaseando los productos básicos. La economía rusa se encontraba aislada del mercado europeo a pesar de que antes de la Iª Guerra Mundial hubiera contado con una tasa de crecimiento de las más altas de Europa.

La Duma advirtió a Nicolás II de la insostenible situación que se vivía en Rusia en todos los sectores sociales. Del delicado momento de estabilidad por la que estaba pasando el Imperio, aconsejándole la formación de un nuevo Gobierno y de nuevas aperturas. El zar lejano a la realidad evidente por la que pasaba el país, no tuvo en cuenta estas advertencias y contrario a la prudencia, rechazó el consultar a la Duma sobre la reforma ministerial, sobre la formación de un nuevo Ministerio de Confianza Nacional y sobre la formación de un nuevo Gobierno Provisional Ruso.


Los Soviets, órganos para el desarrollo de la Revolución
No me he referido al papel revolucionario desarrollado en las calles por el partido marxista Menchevique y Bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), que durante todos estos años, tuvo una representación en la Duma que nunca superó los 20 diputados de los más de 500 existentes. Pero su labor revolucionaria constante en las calles, en las fábricas y en otros sectores públicos, fue determinante para socavar el poder de las instituciones y el poder de Nicolás II.

Encontraron este inmenso PODER con la creación de los Soviets [de la palabra rusa Cobеt o Soviet:  consejo, asamblea o consejo obrero de trabajadores], nacidos ya con la Revolución de 1905, donde se constituyeron comités para dirigir los movimientos huelguísticos en el centro industrial de la Rusia europea de Ivánovo. Los Soviets eran comités “asamblearios” que adoptaban decisiones antisistema y revolucionarias aprobadas por mayoría, si tener en cuenta legislación vinculante alguna.
En un principio los Soviets se generaron como un órgano de los comités de huelga de los ferroviarios y más delante se constituyeron en todas las fábricas y talleres del país.

Lenin decía de estas organizaciones que eran el PODER, que eran la dictadura del proletariado y obraban como si fueran realmente PODER. Estos movimientos huelguísticos fueron rápidamente utilizados y transformados por los bolcheviques en movimientos revolucionarios que actuaban como directos representantes en la supuesta defensa del movimiento obrero. Bajo el lema «todo el poder para los Soviets», los Bolcheviques de Lenin ganaron popularidad entre los trabajadores y el lema les sirvió para conseguir el poder.
Los Soviets según su implantación, fueron:
·   - Agrupación de obreros y soldados durante la Revolución rusa.
·   - Órganos de gobierno local que ejercitarían la dictadura comunista sobre el pueblo ruso.

Más adelante hablaremos también de la Agitprop [agitación y propaganda]. Otro de los mecanismos mediáticos que el régimen comunista utilizó y utiliza como estrategia ante el pueblo para influenciar en la opinión pública. Se ha denominado por Agitprop al método de agitación y propaganda creado durante la década de 1920, que le fue imprescindible a Lenin para “vender” su revolución marxista. Como podrán observar “todo está ya inventado”.

Un ejemplo actual de la Agitprop últimamente la hemos podido ver en España en 2011 con el movimiento del 15M, estructurado también como los Soviets de manera "asamblearia", todo "igual" que Rusia. Movimiento de grupos de ciudadanos “supuestamente indignados”, pero que han están indiscutiblemente bien estructurados, organizados, dirigidos y respaldados por determinadas siglas políticas de izquierdas, y a la par,  personalmente “compensados” con determinados incentivos a corto y medio plazo, ya que NADIE [ni tan siquiera los ideologizados miembros de ETA], se ponen al margen de la ley sin unas determinadas compensaciones “presentes y futuras”. Nadie se pone fuera de la Ley gratuitamente.
El lector debe tener la seguridad de que estos movimientos nunca «son casuales, sino causales», siguen las viejas construmbres y practicas del marxismo, y aunque al ignoto ciudadano solo le llegue la imagen final de la protesta, debemos saber que siempre estamos siendo manipulados para determinados intereses, fines y medios.
Algún día hablaremos de la moderna Agitprop que siguen utilizando los partidos, los medios de difusión y las organizaciones fundamentalmente de izquierdas, con sus mensajes subliminales y la manipulación de la información.

Siguiendo con el tema donde lo habíamos dejado, en 1915, Alexander Kérenski  considerado en aquellos momentos como la figura revolucionaria más señera de Rusia, ante los reveses militares y la incapacidad bélica del ejército, planteó una fuerte oposición al Gobierno por su incompetencia para afrontar la Iª Guerra Mundial. Graves problemas de salud posteriores por una operación de riñón, tristemente lo mantuvieron alejado de la política hasta la primavera de 1916, no pudiendo formar parte del Bloque Progresista ni seguir ejerciendo su influencia en la Duma.

A comienzos de agosto de 1915, 236 diputados de seis partidos mayoritarios de los 422 que entonces formaban la Duma [Cámara Baja], dirigentes moderados del Partido Democrático Constitucional, del Partido Octubrista y de los Nacionalistas Progresistas, establecen una «alianza» para crear un Bloque Progresista y realizar un plan de reformas para el país.
Apoyan también esta iniciativa de la Duma los diputados del Consejo de Estado [Cámara Alta], y presentan el 26 de agosto de 1915 un programa que iba dirigido a crear una unidad en el país y hacer un frente común ante la guerra y los reveses militares sufridos en Polonia y en Galitzia. En ése programa se exigía a Nicolás II un nuevo Gobierno formado por figuras representativas del pueblo y una apertura legislativa que garantizase los derechos de la población, así como concesiones sociales y políticas que amparasen a las minorías.
El 3 de septiembre este Bloque y su programa, recibiría un duro golpe del que no pudo recuperarse al disolver Nicolás II la Duma, situación que se agudizó con la retirada de la «alianza» de los diputados Progresistas. La revolución imperante condujo de hecho al establecimiento de una monarquía constitucional muy limitada. El régimen ya no controlaba el país.



Merece una mención en estas líneas la figura del místico ruso y mago-curandero Grigori Yefimovich Rasputín. Su influencia fue decisiva y directa sobre la zarina Alejandra e indirecta sobre Nicolás II en algunos asuntos de estado y en una buena parte de la aristocracia rusa, que también se rindió a su carisma personal. Sus opiniones repercutieron en el último zar de la dinastía Romanov, por su acierto en octubre de 1907 al cortar una hemorragia en su único hijo varón el zarevich Alexis Nikolaevich, que padecía de hemofilia. Su manejo y acceso sobre la zarina fue total, puesto que la continuidad de la dinastía de los Romanov con la vida del zarevich estaba en sus manos.
El «monje loco», como se le denominaba popularmente llegó a ostentar un gran poder y grandes odios en la corte, que sirvieron tanto a revolucionarios como a los contrarios del régimen, como alimento para atacar la continuidad de los Romanov.
Finalmente la conjura de su asesinato tendría éxito, pergeñada por el príncipe Félix Yusupov junto a los grandes duques Dmitri Pávlovich y Nicolás Mijáilovich, ayudados por el diputado de derechas de la Duma Vladímir Purishkévich. Su asesinato, un tanto accidentado y rocambolesco, terminaría con el cuerpo de Raspuntín atado con cadenas y arrojado la río Neva, siendo encontrado su cadáver dos días después, el 18 de diciembre de 1916.

En 1916 Kérenski en un último esfuerzo por evitar la Guerra Civil, redoblaría sus ataques contra el Gobierno del zar y reclamó a la Duma que encabezara la lucha contra Nicolás II, plenamente consciente de la descomposición interna del país.
El duro invierno, la carencia de alimentos básicos, a la que se unió una gran inflación en los precios; la hambruna; el hastío a la guerra; las manifestaciones y las huelgas continuadas y en resumen, la descomposición social en la que se encontraba Rusia, condujo el 23 de febrero de 1917 “Día Internacional de la Mujer” y tradicional fecha de protestas socialistas, a la conocida como la Revolución de Febrero.

Comenzaría así un «levantamiento popular» y de lucha entre clases sociales que acabaría con la autarquía del zar Nicolás II y su derrocamiento. Después vendrían las Revoluciones de 1917, la Guerra Civil Rusa y… la implantación inicial de la dictadura comunista que se propagaría por el Mundo, y que a lo largo de setenta y cinco años mataría al menos a CIEN MILLONES de personas.
ESO DICE LA HISTORIA y hasta ahora nadie que haya sido internado en un GULAG o haya sido masacrado por el totalitarismo de los países comunistas, lo ha contradicho.












“Para nosotros, en Rusia, el comunismo es un perro muerto, mientras que, para muchas personas en Occidente, sigue siendo un león que vive

Aleksandr Solzhenitsyn [1918~2008]
Escritor e Historiador ruso. Premio Nobel de Literatura de 1970




Sigue,…[4ª]
 

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